martes, 22 de mayo de 2012


Los abuelos modernos ya no son los de antes
Privilegian su tiempo, hacen viajes y se animan a decir "no"
Por Laura Reina  | LA NACION
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"Pido que el viernes no me lo toquen", dice Tita Rojas que, además, de abuela es profesora de yoga. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Modernos, aggiornados , activos e independientes. Así son las nuevas formas de "abuelidad" en estos tiempos. Se trata de personas mayores que ejercen su rol con alegría, pero sin ataduras. Que privilegian su tiempo libre por sobre sus obligaciones. Que su vida no gira en torno de sus nietos, sino en paralelo. Y lo más importante: se animan a decir "no" ante un pedido para cuidar a los pequeños si es que se superpone con alguna de sus múltiples actividades.

Ketty Appel tiene 74 años y cinco nietos. La más chica tiene nueve años. Se ven los fines de semana, ya que sus agendas están muy apretadas. "Ya no existe más la abuela que no tiene nada que hacer. Tengo varias actividades en la semana. Hoy la abuela está tan activa como los nietos. Me encanta estar con mi nieta, los sábados nos vemos y charlamos. Pero en la semana no puedo, tengo cosas que hacer", explica, y agrega, pícara: "La esclavitud se abolió hace mucho tiempo".

Ketty, casi sin proponérselo, hace referencia al síndrome del "abuelo esclavo", un concepto acuñado por la psicogerontología que se difundió a partir de la multiplicación de personas mayores que ejercen su rol parental full time y no tienen tiempo ni para ir al médico porque deben cuidar de los pequeños mientras sus padres trabajan y también cuando salen. La "abuelidad", entonces, se transforma en una obligación y no en un placer.

En el caso de Tita Rojas, abuela de una adolescente de 13 años y un varón de siete, el trato con su hija es claro: "Ella sabe que estoy disponible los lunes y miércoles y le pido, por favor, que los viernes no me los toquen porque son míos. Además, yo trabajo, soy instructora de yoga y no quiero que me roben mis espacios".

Irma De Vicenzi fue una "abuela esclava" que disfrutó de cada momento que pasó con sus nietas. "A la más grande, que tiene 13 años, me la dieron a los tres meses con una mamadera con leche de la mamá. Me levantaba todos los días a las seis de la mañana para ir a cuidarla y después hice lo mismo con su hermana. Eran muchas horas. Ahora estoy libre de ellas, las tengo los fines de semana y vacaciones. En su momento lo disfruté, pero ahora también disfruto de mi tiempo libre. Ya no lo haría."

Luz García Calvo es una "abuela de las de antes", pero aggiornada a los tiempos que corren. Con Jerónimo, de diez años, y José de seis, comparte muchas actividades. Para ella, la PlayStation y la Wii no tienen secretos, aunque asegura que está lejos de poder ganarles alguna partida en la consola. "Yo juego con la Wii y la Play. No fue difícil aprender, lo que pasa es que ellos casi siempre me ganan en todo."

Luz reconoce que hoy muchos abuelos tienen más vida social y menos tiempo para los chicos. Pero no es su caso: "Para mí ellos son mi prioridad. Los veo todos los días y el más grande viene tres veces a almorzar a casa. Mi vida social más que nada pasa por ellos, y lo más importante en este momento es compartir con ellos lo más posible. Después van a crecer y va a ser más difícil".

CONFLICTOS PRIVADOS

Según la directora de la Licenciatura en Gerontología y de la Especialización en Psicogerontología de la Universidad Maimónides, Graciela Zarebski, "en el abuelo esclavo el único proyecto es estar al servicio de tapar baches, de sostener la vida de los demás: cuidar a los nietos y atender la casa. Hoy la vida de los hijos es muy complicada y surge la salvación de los abuelos. Eso tiene que ser una ayuda, no una imposición".

Esta "liberación" puede generar algún que otro enojo por parte de los hijos que piden colaboración para cuidar a los niños. Pero a pesar de las presiones, para Zarebski los abuelos hoy se animan a decir "no".

"Hoy la tendencia es una «abuelidad» más libre. Las expectativas sociales con respecto al comportamiento social adecuado a cada edad han cambiado, así como el rol de la mujer. Los adultos mayores no ejercen sólo como abuelos, sino que viajan, estudian, trabajan y disfrutan."

Para la licenciada en Gerontología Graciela Spinelli, coordinadora del Taller de Humor de la Universidad Maimónides, los adultos mayores hoy eligen no estar esclavizados en su rol de abuelos. "Para ellos los nietos son parte importante de su vida, pero no ocupan la totalidad de sus horas. Quieren tener también tiempo para ellos. Son abuelos que marcan su territorio. Ellos mismos plantean que no quieren tener la responsabilidad absoluta de cuidar a sus nietos, no sólo para tener tiempo libre, sino para no sufrir después cuando los nietos crecen", contó Spinelli.

Los abuelos suelen ser muy requeridos en los primeros años de vida. Pero después, muchos se quejan de que son olvidados por sus nietos. "Mientras son chiquitos, está todo bien. Después pasamos a ser segundo, tercer y cuarto plan", opinó Ethel Benzaquen que tiene nietos grandes y uno pequeño de dos años.

Por eso, para Tita, es fundamental encontrar otros espacios. "A mi nieta la cuidé desde muy pequeña. Cuando empezó a tener sus actividades, dejé de tener ese contacto diario y fue muy duro. Por eso debemos encontrar nuestros espacios. A mis nietos los disfruto, pero sé que hay un momento en que se van."

Por eso, Zarebski propicia que el adulto vaya armado una "reserva humana". "Esto implica desarrollar una vida social rica, diversificar, generar nuevos vínculos, redes sociales y proyectos. Para la persona que envejece, el vínculo con los nietos es muy enriquecedor, pero no debe ser lo único porque se vuelve dependiente de su familia y la familia de él. Y esto no es bueno para nadie.".

Creer en la vejez y en uno mismo
Jueves, 28 de Octubre de 2010
Envejecimiento y vejez
Por Ricardo Iacub - Profesor de Psicología de la Tercera Edad y Vejez, UBA
Uno de los efectos más dramáticos de los prejuicios frente al envejecimiento es la creencia en que ya no habrá más desarrollo personal y que se aproxima una serie inevitable de pérdidas. Tal situación conspira de un modo muy particular contra el adulto mayor, ya que frente a los cambios que se promueven con la edad, la persona desestima las estrategias necesarias para afrontar dichas situaciones.
El psicólogo norteamericano Bandura (1977) consideraba la importancia de la creencia en las propias capacidades para alcanzar con éxito un determinado logro, y la incidencia negativa que puede ocasionar su descreimiento.
La pérdida de la memoria, por ejemplo, es uno de los temas que más temor provocan en los adultos mayores y donde existen más dudas sobre la propia eficacia. Con la edad ciertos mecanismos de la memoria se enlentecen; esto puede generar una pérdida de confianza a la hora de alcanzar la información que se quiere evocar y todo ello produce mayor incertidumbre. Este factor se incrementa notoriamente cuando la persona supone que carece de recursos para afrontar este cambio.
Diversas investigaciones nos muestran de qué manera se ponen en juego estas limitaciones en los diversos momentos que implican el trabajo de rememorar. Se ha constatado que algunas personas mayores dejan de trazarse objetivos en los que se encuentre comprometido el uso de la memoria, pudiendo abandonar actividades o trabajos que puedan requerirla. Al momento de memorizar, puede surgir la amenaza de fallar, y con ello el incremento de la ansiedad y el temor, lo cual inhibe en gran medida la ejecución de la tarea. El grado de persistencia, es decir la necesidad de reiterar “tanto como sea necesario” en pos de llegar a consolidar y evocar el recuerdo, pueden disminuirse, así como también el uso de estrategias para organizar de tal manera la información que permita codificarla adecuadamente y con ello incrementar su efectividad.
Tal como señalan las investigadoras argentinas Feldberg y Steffani (2009), creer que la memoria es inmodificable y que guiarla o controlarla es en vano produce menos oportunidades de mejorarla. Las experiencias científicas muestran que los estereotipos negativos hacia la vejez en las personas mayores no sólo se visualizan con relación a la memoria sino también en la autoestima, la capacidad para las matemáticas, el sentimiento de poder ser eficaces y en toda una serie de retiros y descompromisos anticipados de roles laborales y sexuales.
La explicación de estos déficits se encuentra en que los mayores, al suponer que su rendimiento no va a ser bueno, elaboran estrategias de evitación de un posible enfrentamiento que podría ser vivido como traumático; o también porque responden a profecías sociales que suponen que los mayores ya no pueden, no deben, etc.
Sin embargo, así como las creencias y los estereotipos culturales negativos pueden disminuir los recursos intelectuales en los adultos mayores, los positivos pueden resultar beneficiosos.
Las psicólogas norteamericanas Levy y Langer (1994) presentaron los hallazgos de una investigación que mostraba la menor diferencia, a nivel de la memoria, entre jóvenes y adultos mayores en China con respecto a Estados Unidos. La explicación radica en que las visiones positivas que hay en China en relación a la vejez y la función social que cumplen las personas mayores ayudan a amortiguar los inevitables cambios biológicos que se producen a nivel de la memoria. Cada día contamos con más evidencia científica acerca de cómo las creencias sociales positivas influyen en la motivación, así como sobre los resultados en áreas tan importantes como la memoria, la salud física y el trabajo.
Las personas mayores que confían en sí mismos, y en su propia eficacia, establecen metas que los desafían, al tiempo que contemplan los cambios propios de la edad y realizan los esfuerzos necesarios para lograr sus objetivos, ya que sienten que tienen el control sobre los acontecimientos, pudiendo persistir ante los fracasos y las contrariedades y cambiar aquello que les produce malestar o insatisfacción.

Fuente: Clarín.com - 10/10/2010
http://www.clarin.com/opinion/Creer-vejez-mismo_0_351564976.html
Pedimos disculpas a todos los seguidores nos mantendremos en contacto prontamente

sábado, 8 de octubre de 2011

Despues de tanto tiempo un chistecito!!!!!!!!!!!!!!!

En el gimnasio...
 
Le dice un hombre de 50 años al entrenador:
-¿Qué máquina debo usar para impresionar a una chica de 25? 
 
El entrenador lo mira de arriba a abajo y le dice:
-Le recomiendo el cajero automático.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Que bueno!!!!!!!



Gracias al teatro Adultos Mayores previenen accidentes

Escrito el 29 septiembre 2011 por
Iván Eduardo Marin Reyes,
 
Gracias al teatro Adultos Mayores previenen accidentes
ANTOFAGASTA, 29 SEPTIEMBRE DEL 2011.-
Con una gran concurrencia de pública y gran éxito, se llevó a cabo el Festival de Teatro Adulto Mayor Cero Daño en el Hogar, en la que se presentaron 9 obras de distintos grupos y clubes para el adulto mayor, quienes con gran entusiasmo se prepararon y presentaron a los asistentes, historias relacionadas al autocuidado y a la cultura Cero Daño.
Javier Muñoz, Subdirector de Fundación Minera Escondida, destacó la participación de las organizaciones y el trabajo que desarrollaron para presentarse en el Festival, “cuando comenzamos el 2008 con el Programa Cero Daño en el Hogar, buscamos traspasar a la comunidad la cultura de seguridad, en especial en la primera infancia y ahora con los adultos mayores, y este tipo de actividades, lúdicas y entretenidas, permite fomentar el interés del adulto mayor por la seguridad en el hogar”, sostuvo.
Por otra parte, para Yolanda Rojas, quien participó en la obra ganadora “Las hermanas machuca”, este tipo de actividades son buenas porque les permite realizar actividades recreativas y pueden llevar a cabo las ideas que ellos tienen, “Nosotros, en la Casa del Adulto Mayor, estamos participando en un taller de expresión corporal y nos gusta, esta es nuestra primera presentación, y esperamos que se mantenga en el futuro”, afirmó.
Las organizaciones participantes fueron la Sociedad de Jubilados y Montepiadas Máximo Tapia, Los Jazmines, Adulto Mayor Jesús la Roca, Programa Adulto Mayor Taller de Expresión Corporal, Adulto Mayor Flores del Desierto, Atardecer Feliz, Adulto Mayor Cruz Roja y Comunal del Adulto Mayor. Al final de la jornada se premio a las obras ganadores, en el tercer lugar quedó la organización Los Jazmines y su obra “Descuidos en el Hogar”, el segundo premio se lo llevó la organización Jesús la Roca, quienes presentaron la obra “Un compromiso de vida”, y la mejor obra fue la que presentó el Programa Adulto Mayor Taller de Expresión Corporal “Las Hermanas Machuca”, quienes recibieron las felicitaciones de la destacada actriz local Teresa Ramos, presidenta del jurado, por su destacada actuación.

Aparecí con en chistecito!!!!!!!!!!!!!!!



LA SUEGRA
Se esta muriendo la suegra y en su agonia, mira hacia la ventana y dice: 
- ¡¡Que lindo atardecer!!
Y el yerno le dice: 
- No se me distraiga suegra. ¡¡¡¡¡Concentradiiita, mirando el tunel, mirando el tunel!!!!


domingo, 18 de septiembre de 2011


¿Por qué se siente tan bien reírse?

Por: Redacción Vivir

Científicos de la Universidad de Oxford concluyeron que la risa —aunque parezca obvio— aumenta la resistencia al dolor.

Reírse a carcajadas —un fuerte ¡ja, ja, ja!— es un paliativo para el dolor. Ese fue el resultado de un estudio liderado por Robin Dunbar, profesor de la Universidad de Oxford. La investigación determinó que no sólo es necesario sentirse satisfecho por una broma sino que hace falta reírse con el cuerpo, levantar las cejas y liberar el aire de los pulmones para expulsar endorfinas, analgésicos naturales que generan —como el orgasmo, como los opiáceos— una sensación de bienestar y aumentan el umbral del dolor en los seres humanos.

Dunbar y su equipo sometieron a varios grupos de hombres y mujeres a seis experimentos diferentes. En primer lugar, los participantes fueron expuestos al dolor a través de dos métodos: una bolsa de vino congelado sobre el antebrazo y un tensiómetro (un aparato para tomar la presión). Les pidieron, por supuesto, que avisaran cuando no resistieran más. Luego se dividieron en dos grupos: unos vieron programas cómicos —Friends, un capítulo de South Park, otro de Los Simpsons—, mientras que otros observaron documentales, un programa religioso o de golf. Por último, los investigadores midieron de nuevo la resistencia al dolor de los participantes para hacer comparaciones.

¿Qué encontraron? Según la publicación, disponible en la página de Proceedings of the Royal Society (http://bit.ly/puS7ff), los que miraron los documentales tuvieron menor resistencia que aquellos expuestos a las comedias, y los participantes rieron más cuando estaban en grupo que en solitario. El último experimento, realizado en un teatro ante un show de stand up comedy, dio resultados similares.

Aunque el estudio no pudo extraer las endorfinas del cuerpo (porque es difícil y para entonces la risa ya se habría ido), según Dunbar las carcajadas expulsaron esta droga natural y les permitieron resistir más al dolor. Pero la risa no sólo tiene esta característica. Además, permite que los grupos se junten. Ése es el tema que en realidad le interesa a Dunbar. “La risa es un mecanismo primitivo para unir grupos sociales —dijo Dunbar a The New York Times—. Los primates lo usan”.

La risa tiene efectos sanatorios, eso es bien sabido. Pero la lección de esta investigación es distinta: hay que reírse. Y duro.